Si quieres hacerlo, hazlo. Ya sea en una combi (soportando el abuso de ir peor que sardina y escuchando alaridos en la radio), ya sea en un trabajo (donde no soportas el ambiente y el maltrato de tu jefe), ya sea en una cola de banco (soportando el sol incesante y la burocracia)... ya sea en todo lugar, hay que gritar, liberarnos. No nos reprimamos, no somos héroes ni santos. Nadie te dará un premio y las secuelas mentales son terribles.
El Joker no sería una analogía idónea, pero quién no ha querido gritar como Ledger al caminar por Lima al ver tanto abuso.
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