Nos puede suceder a cualquiera. No seamos incrédulos. Al ver los noticieros nocturnos vemos un sinfín de asaltos, accidentes y asesinatos con una indiferencia que es alarmante. Es como ver un libro, de reojo nomas (para qué más, como si lo hubiese leído y así te la pasas tu vida universitaria)
Perú se ha vuelto en el Viejo Oeste, con bestias (disculpen a las bestias) que ejercen su propia ley con arma en mano. Lo que paso en Pomac, podríamos señalar al inepto del Ministro de Interior (Hernani) Pero seamos sinceros: Él no es más que un aborto, uno más de los interminables jefes escogidos a dedo, con los ojos vendados.
Un llamado a la conciencia: En estos instantes hay gente muriendo y nadie hace nada. Diariamente microempresarios tienen que cuidarse de asaltos por el simple hecho de haber surgido y sufrir el destino del emprendedor. Y que decir de los hijos de cambistas, a los que trabajan por el Centro de Lima. Los policías que tienen el estigma de ser señalados como los malos de la película y reciben un sueldo de mierda (por ello todos quieren ser policías de transito para picar extorsionando)
Soportamos una sociedad podrida. Soportamos insultos y golpes, tomándolos como cotidiano. Es para deprimirse. No juzguen a los que se deprimen por estos hechos, es comprensible.
En mi caso, me deprimo cuando escucho las declaraciones de Hernani. Me deprimo porque todos los peruanos quieren un cambio, pero nadie inicia realmente nada.
Moqueguazos, Pomacs... ¡¡¡Fuenteovejuna!!!
Estudien la Historia, para no volver a cometer los errores del pasado (que hasta ahora cometemos)


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